Pues aquí estoy otra vez desintoxicando la ansiedad, en la paz de un pueblo, rodeado de mi gente, y dandole mil vueltas a las cosas, aunque por suerte, aunque la mente me vaya a mil, aquí encuentro tranquilidad fuera de ese tobogán que tengo dentro de mi.
A veces pienso, ojalá poder tele trabajar desde un pueblo como este, estar en paz con todo y poder vivir solamente para pensar en los recados que tengo que hacer, si hace calor y a la hora que mejor vendrá sacar a los perros, pero se que eso es imposible, y que dejar Barakaldo es una utopía difícil de cumplir .
La paz que siento estando tanto aquí como en Castrecias es difícil de describir, pero también me hace pensar en lo poco saludable que es la vida en la ciudad, las prisas para todo el agobio…
Volviendo a Bohonal de Ibor, comentar que es un pueblo espectacular, con casitas pequeñas, con gente humilde y trabajadora, con canchos enormes y sendas interminables, y una historia que obsesiona al todo el pueblo desde hace ya 6 años.
Rosalía Cáceres Gómez, de 74 años de edad, salió a pasear el 25 de Mayo del 2020 por los caminos de pueblo, lo hacia a diario desde las 8 hasta las 10 de la mañana, ella habitualmente vivia en Madrid, pero la pandemia la pillo en el pueblo y se tuvo que quedar allí, era una mujer autónoma y bien de salud.
El caso es que salió de paseo, como todos los dias, y no regreso jamas, hablo con su hijo varias veces, ese día y le decía que estaba andando, que se había equivocado de camino, que hacia calor y que se estaba mojando los pies, piensan, que al confundirse se fue hacia el pantano, al rato volvieron a hablar y le dijo que estaba subiendo una cuesta, a las dos de nuevo y le dijo que estaba volviendo a casa, y ya a las cuatro ya, no contesto al teléfono.
Es un verdadero misterio porque no hay ni rastro de ella, ni un zapato, ni el movil…
Hubo batidas por el pueblo ese mismo día, de los vecinos y de la Guardia civil y ni rastro, se investigo a vecinos del pueblo, se investigo con buzos el pantano y nada…
La guardia civil persigue la hipótesis que se despisto y se fue a un sitio llamado el pibor, donde hay agujeros y precipicios, y que pudo caerse, pero la verdad es que es increíble que no haya ni rastro de ella, incluso la propia familia, miró en el pantano cuando estaba muy bajo por si encontraban algo de ropa o algo, pero tampoco nada.
Su familia, como es natural, esta desesperada, y a raíz del esclarecimiento en Hornachos (Badajoz), del caso de Francisca Cadenas, encontrada por la UCO, después de 9 años, enterrada en un patio en casa de unos vecinos, piden que se reabra el caso, y que sea esta policía, especializada en asuntos como este, la que trate de llevar algo de luz a lo que le paso la pobre Rosalía.
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